Stalin Carrión Martínez, Guayaquil
Una nueva modalidad de robo a bordo de motocicletas ha llegado a Ecuador. Los delincuentes ya no actúan solo en uno o dos vehículos, sino que se organizan para operar en equipo y con hasta quince unidades.
La Fiscalía empezó a recibir denuncias por esta clase de sucesos hace más de cuatro meses y confirmó que dejaron de ser casos esporádicos. Además, determinó que se trata de organizaciones delictivas que trabajan con planificación.
¿Cómo operan? Usan al menos tres motos y en cada una circulan dos sujetos. En una se movilizan los ‘cabecillas’, quienes eligen a la víctima y se acercan a ella para que sus ‘compinches’ sepan que es la elegida. Luego aparece un segundo vehículo para distraerla o hacer que se sienta amedrentada.
Finalmente, en una tercera moto llegan los encargados de apuntar al afectado con un arma y robarle sus pertenencias, según explica Daniel Adler, especialista internacional en seguridad y contrainteligencia
“Buscan presas fáciles para atacar, personas que están desconectadas de su entorno. Es decir, que van conectadas a un celular, escuchando música, con fundas de compras en las manos... Gente que no esté atenta”, precisa Adler, de origen argentino-israelí.
Para el fiscal Stalin Naranjo, de la Unidad Especializada DACE (Descubrimiento de Autores y Cómplices), estos casos dejaron de ser aislados. “De un tiempo a esta parte, efectivamente, a la Fiscalía han llegado denuncias que llaman profundamente la atención, porque las personas que delinquen intervienen en grupos, en varias motos...”, señala.
“Hasta hace poco tiempo, participaban uno o dos vehículos, con cuatro personas como máximo. Actualmente, hemos recibido denuncias en las que aparecen cuatro motos y ocho personas en total”, agrega el funcionario judicial.
El operador de justicia resalta que la víctima no debe oponer resistencia “bajo ningún concepto”, ya que si lo hace “corre el peligro latente de que dañen su integridad o le disparen, lo que sí causa mucha alarma a la Fiscalía”.
‘Nació’ en ColombiaEsta modalidad de robo ‘nació’ en el año 2013. Comenzó a extenderse por las ciudades colombianas de Bogotá, Medellín y Cali. Luego se expandió a la capital de Perú, Lima, y como si de un virus contagioso se tratara, terminó abriéndose camino también en Ecuador.
En nuestro país, según Naranjo, se detectó primero en la ciudad de Guayaquil hace cuatro meses. El propio funcionario judicial decidió contactar con algunos agentes “para buscar la forma de prevenir lo que está ocurriendo”.
Además, pidió a las víctimas de estas bandas que revisaran fotografías de los álbumes de sospechosos y los ‘identikits’ que posee la Policía para tratar de identificar a algunos de los implicados: “Cuando se trata de detenerlos, atrapar a uno de ellos puede ayudar a ubicar al resto...”, concluye el fiscal.
“Preparados para ejercer violencia”Para el estudio de estos casos, la Fiscalía solicitó imágenes captadas por las cámaras de vigilancia pertenecientes al Servicio Integrado de Seguridad ECU 911 y a la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil.
“Por los vídeos que hemos visto y por lo que narran los usuarios, determinamos que son acciones coordinadas. Ellos no improvisan, saben cómo actuar (...). Son delincuentes organizados que operan en determinados sectores, a determinadas horas, y que están preparados para ejercer violencia si hay oposición”, indica Stalin Naranjo.
El fiscal añade que siempre intervienen con planificación y disponen de medios evasivos. “Por la cantidad de motos que emplean pueden en algún momento separarse para tratar de distraer a los policías e, indudablemente, para salvaguardarse ellos mismos. Si se separan, es difícil atraparlos a todos”.
A su juicio, hay que tener en cuenta que una unidad policial a menudo debe perseguir “a cinco o a seis unidades criminales motorizadas diferentes”. Desde el punto de vista logístico, “para el delincuente es muy bueno, porque le garantiza la fuga”, apostilla Daniel Adler.
Además, el especialista cree que los pillos pueden agarrarse a algunos matices legales para minimizar las sanciones en caso de ser arrestados. Porque si interceptaran a uno de los cómplices, “no sería ni siquiera un delito flagrante al haber solo una unidad ejecutora” -las demás se encargan de hacer labores de inteligencia y distracción-.
No obstante, el representante del Ministerio Público no piensa así, pues de determinarse que las motos estuvieron en el momento en que se dio el robo, “se podrá procesar a todos los involucrados”.
“Solo una de cada doce víctimas denuncia”Daniel Adler realizó un estudio de esta modalidad de asaltos. Según él, los delincuentes podrían cometer entre diez y doce al día. “Y como ya he mencionado anteriormente en alguna ocasión, en Ecuador solo una de cada doce víctimas opta por poner algún tipo de denuncia”, subraya. Al cierre de esta edición, la DACE tenía diez investigaciones previas abiertas por este tipo de sucesos.
El especialista en seguridad recuerda que en Colombia y Perú se registraron algunos casos en los que también se usaron bicicletas para cometer los robos.
Ahora bien, en la urbe porteña incluso se han presentado algunas denuncias que hablan de la utilización conjunta de motos, autos o camionetas.
“Es un delito a tener muy en cuenta, sobre todo para que la policía maneje otro tipo de estrategia y actúe con más picardía y malicia en contra de estas bandas delictivas. Otra vez son ellos, nuestros rivales delincuentes, quienes llevan la ventaja”, asevera Adler.
Hasta hace poco, participaban uno o dos vehículos. Actualmente, hemos recibido denuncias en las que aparecen cuatro motos
Buscan presas fáciles para atacar. Son personas que van conectadas a un celular, escuchando música, con fundas de compras...
Daniel Adler, especialista