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La nueva modalidad de asaltos descubierta por la Fiscalía tiene nombre en nuestro país: robo progresivo en motos, según explica el capitán Marco Heredia, director del Instituto de Seguridad y Capacitación Integral (Incasi). Además, Heredia confirma que este modo de operar procede de Colombia. Un dato que fue adelantado por EXTRA en su edición de ayer.
Esta clase de asaltos, que conlleva la actuación de seis o más delincuentes en al menos tres motos, es violenta y de gran impacto. “Someten y amedrentan a las víctimas y las despojan de todas sus pertenencias: celulares, dinero en efectivo, documentos, relojes, tarjetas de crédito...”, explica el especialista en seguridad. Luego los individuos “huyen por diferentes caminos, a diferentes destinos, lo que dificulta la reacción policial”, añade.
Pero antes de ejecutar sus planes suelen ubicarse en lugares estratégicos, como paradas de buses, semáforos con tiempos de espera largos o puntos de mucha afluencia de personas.Así pueden elegir a la víctima más apropiada y sorprenderla: “El asalto no dura más de treinta o cuarenta segundos”.
Los pillos cuidan y planifican cada detalle. Dejan poco margen a la improvisación. Daniel Adler, especialista internacional en seguridad y contrainteligencia, subraya que en algunos casos recortan los manubrios de las motos para poder escapar entre los vehículos y no golpearse con los espejos retrovisores de los carros en tránsito.
“Así lo estamos informando a distintas unidades de Inteligencia, porque es una técnica que también usan en el sicariato”, comenta.
Cultura de seguridad
El capitán Heredia sostiene que es necesario educar a los ciudadanos para que permanezcan alerta permanentemente y “controlen su entorno”. Porque los malhechores, antes de atacar, analizan la vulnerabilidad de sus presas. “Especialmente a las personas que andan solas, mujeres con hijos o grupos familiares donde hay niños de por medio. Por eso los sorprenden. Muchas veces se genera un impacto, un shock, que tiende a causar psicosis y a paralizar a los afectados. Eso permite que los asaltantes les despojen más rápido de sus pertenencias”, precisa el director del Incasi.
Segundo Romero, psicólogo forense del Departamento de Medicina Legal en la Policía Judicial, agrega que las personas actúan guiadas por su instinto de supervivencia: “Ese instinto hace que se anule nuestra voluntad para defendernos y tratemos de salir vivos de este caso. Entonces, ¿qué hace la víctima? Por lo general, accede a las pretensiones del delincuente y se deja robar”.
Según detalla, hay muchos factores que deben analizarse en este tipo de situaciones. Por ejemplo, el hecho de que muchas personas hayan desarrollado una psicosis de inseguridad. “Actualmente, salimos a la calle un poco temerosos, con miedo a que nos roben y a que, por ende, nuestra vida esté en peligro”, analiza Romero.
Para contrarrestar ese temor, el director del Incasi cree necesario despertar una cultura de seguridad ciudadana. “¿Y qué es eso? Es tener conciencia de los riesgos a los que estamos expuestos, identificarlos y manejarlos”, señala.
Además, argumenta que dar ese paso implica mantenerse muy atento a todo lo que sucede alrededor. “La base de la autoprotección es el estado de alerta en que la persona se encuentra. Para eso, los sentidos tienen que estar libres, listos y dispuestos a reaccionar (...) Las personas deben aprender a cuidarse”.
El capitán Heredia se muestra convencido de que la ciudadanía debe ser desconfiada, porque “el exceso de confianza es el mejor aliado del delincuente”. Sus consejos bien podrían resumirse en una frase: “Si previenes y anticipas, incluso podrías evitar el asalto”.
Operan en el norte, sur, suburbio... y “evolucionan”En la Unidad de Descubrimiento de Autores y Cómplices (DACE) consta que los robos progresivos en moto se registraron en el norte, sur y suburbio del Puerto Principal.
Las denuncias que investiga el fiscal Stalin Naranjo, de la DACE, apuntan que las víctimas fueron asaltadas en diferentes circunstancias y bajo la misma modalidad.
En uno de los casos, el afectado relató que lo habían interceptado mientras bajaba de un bus, en las calles Alfredo Valenzuela y Argentina. Otro fue abordado cuando circulaba en su motocicleta por el kilómetro 18,5 de la vía a Daule.
En un tercer suceso, ocurrido en la ciudadela Miraflores, un hombre fue asaltado cuando llegaba a su domicilio. Aquella vez, los pillos también usaron una camioneta, ya que aprovecharon para ingresar a la vivienda y llevarse objetos de mayor valor.
Daniel Adler coloca este supuesto en un nivel 2, pues los malhechores no se limitaron a sustraer lo que la víctima portaba en ese momento.
Por ese motivo, el psicólogo Segundo Romero insiste en la necesidad de “recordar que el delito y el delincuente son cambiantes, evolucionan y, de alguna u otra manera, se van perfeccionando hasta diseñar un ‘modus operandi’”.
Intimidan a sus víctimasGeneralmente, los delincuentes actúan de manera sorpresiva, cuando sus víctimas están desprevenidas. De ahí que la “capacidad de reacción de estas quede anulada por el miedo”. Porque, además, “los asaltantes usan armas”, explica el psicólogo forense Segundo Romero. Ese es el motivo por el que los pillos operan en grupo, pues así se aseguran que los afectados se sientan intimidados con su mera presencia. De esta forma, la víctima “no actúa en defensa propia, sino que accede a sus pretensiones”, analiza Romero. Muchas veces se genera un impacto, un shock, que tiende a causar psicosis y a paralizar a los afectados.
Capitán Marco HerediaActualmente, salimos a la calle con miedo a que nos roben y a que, por ende, nuestra vida esté en peligro
Segundo Romero, psicólogo